Correr y tener el culo pato

Sí, el título no es serio; lo sé. Pero os puedo asegurar que el tema que lo ocupa sí es serio.
Serio que no grave.

Toda mi vida, o al menos desde que yo recuerde, mi culo ha sido un tema controvertido entre mis compañeros/as de clase. Y es que hasta tenía una canción “propia” para saltar a la comba. Seguro que los que son de mi quinta recordarán esa canción; en la que tenías que menear el “pompis” mientras saltabas.

-¿A dónde vas culona,  con tanto culo?
-A la besuguería a por un besugo.
– Le ha dicho el besuguero; que no hay besugo… Y entonces la culona, menea el culo, con disimulo y se cae de culo.

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El caso es que, entre “culona”, “culopato”, “culopollo”, “culogordo”, “mofletitos” y otras formas de llamar a mi trasero. Crecí sin saber que lo mío era para llamarse en realidad hiperlordosis lumbar. Y que, aunque no esté directamente relacionado con esta desviación; he sufrido muchísimos dolores lumbares desde bien jovencita.

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Pero qué es y por qué se produce?:

La hiperlordosis lumbar es un aumento de la curvatura normal de esta zona de la columna vertebral.
Está asociada a un desequilibrio de la musculatura pélvica:
– Excesiva tensión o acortamiento de psoas ilíaco, cuádriceps y  musculatura lumbar.
– Debilitamiento de abdominales (especialmente el transverso del abdomen) y glúteos.

Vamos, que, debido a esa debilidad mis vértebras lumbares sufren más de la cuenta y por tanto duele. Si a eso le añadimos el impacto que sufre esa zona mientras corres, os podéis imaginar como acabo tras una sesión de entreno. (De esas que ya no hago y que debería hacer, pero eso es otro tema).

Lo primero de todo; no soy fisioterapeuta, ni pretendo serlo. Así que, como siempre. Es mejor fiarte de un especialista que te aconsejará como corresponde a cada caso, de una forma mucho más específica y acondicionando cada ejercicio al cuerpo de cada uno.

Pero sí os puedo decir lo que yo hago (o hacía) y que; aunque no eliminaba las molestias al correr, si noté gran mejoría.

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Yo preparaba la zona antes de ponerla a sufrir con el impacto en carrera. Haciendo una serie de calentamientos en la zona lumbar. Y tras la sesión; unos estiramientos para relajar la zona.

Además; incluí en mi rutina, ejercicios para fortalecer la zona pélvica y los abdominales.

Y un ejercicio muy recomendable es, por supuesto… Pilates. Así que, seas o no corredor/a si sufres esta dolencia, si no es muy tarde, puedes corregirlo reforzando los músculos lumbares y los abdominales con ejercicios guiados ( eso siempre) de Pilates.

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