La foca que quería ser gacela

Perdonad si el título os ofende u os confunde.
Pero este post es una reflexión que me ha acompañado hoy en mi carrera.

Y es que hoy, cuando he visto mi reflejo en la calle al ir hacia el parque para correr me he sentido como una torpe foquita… Con sus mallas de colores, sus zapatillas para corredora pesada…
Soy una foquita lenta y voluminosa a la que le ha entrado en la cabeza que quiere ser gacela.
Y es que ella admira a esas gacelas; gacelas ágiles y esbeltas que corren por el parque con sus mallas, sus camisetas y sus gorras de marcas caras, sonriendo como si ser gacelas no costara.

Pero, de verdad se puede cambiar lo que uno es? Una foca puede dejar de ser foca, y convertirse en gacela?? O simplemente siempre será foca, pero con mente de gacela. No lo sé.
Yo nunca he conseguido nada de lo que me he propuesto, para qué voy a mentir. Jamás, en vida. He intentado tantas cosas, tantas veces en mi vida y siempre lo he dejado, desanimada, en mitad del camino que la gente más cercana a mi no cree ya que consiga absolutamente nada de lo que me proponga. Pero en esto, aquí sigo. Queriendo ser gacela. Y es lo que más tiempo he aguantado y también lo que mayor esfuerzo me está llevando. Por que cambiar tu naturaleza no es nada fácil.

Me he encontrado tantas veces en la línea de salida, que no estoy segura de poder avanzar.
Cada día consulto un par de redes sociales donde me bombardean con post del tipo “así es la manera perfecta de correr” y yo me pregunto si correré así. Por que nunca me he visto… Y me pregunto como se verá desde fuera cruzarte a una foca corriendo. Y es que cuando me cruzo a una gacela hasta dejo de respirar, por que me da vergüenza que se me oiga esa respiración fuerte de cansancio, de estar que no puedes más. Siento que mi pisada es más sonora que la suya, que mi respiración se escucha a 200m. de distancia y que hasta mi aplicación del móvil que me indica los kms habla más alto que las demás. Y siento vergüenza, por que ver a una foca correr entre gacelas llama la atención. Aunque no quieras.

No sé si hay otras focas que hacen lo mismo que yo, pero corren en otros sitios, o a otra hora y ya han acabado cuando yo llego; pero el caso es que no veo a otras focas corriendo, solo veo gacelas y me siento sola. Me gustaría cruzarme con más focas como yo. Por que, las gacelas a las focas no las saludan, sabéis? Las miran de reojo cuando se cruzan, pero son solo unos segundos, en los que sonrío e intento que mi “hola” salga digno… Pero las gacelas solo te dedican una mirada de reojo.

Quiero dejar de ser esa torpe foquita que todo el mundo mira extrañado, por que la naturaleza de la foca no es correr… Eso todo el mundo lo sabe; las focas no corren. Y si lo hacen, lo hacen con movimientos torpes y bajo fuertes gemidos…

No estoy segura de si es posible transformarse como quiero. Y si es posible, no estoy segura de conseguirlo.
Quizás me rinda con esto como lo he hecho con todo en mi vida, pero mientras consiga llegar a la línea de salida, ya debería sentirme orgullosa. Por que, es más fácil quedarse en el sofá compadeciendose de uno mismo que luchar por hacerse un hueco entre gacelas.

O quizás el truco esta en aceptarse uno mismos y seguir siendo foca, pero una foca que corre feliz por el parque. Quizás si acepto mi condición de foca corredora, es posible que las gacelas del parque dejen de mirarme extrañadas y se acostumbren.

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