Lo que el “running” puede hacer por ti. 

Cada día es más complicado sacar algo de tiempo para ti. 

Hemos ganado en muchas cosas… Pero creo que hemos perdido calidad de vida.

No lo digo yo, lo dicen las estadísticas (esas herramientas que tanto nos gusta usar para dar credibilidad a lo que decimos). 

Pero yo no voy a citar mogollón de datos ni me voy a volver loca a copiar números (soy de letras puras, además 😛 ). 

Entendamos como calidad de vida a aquel tiempo que dedicamos a nosotros mismos, a nuestra familia, amigos… A disfrutar del aire libre o de tomarnos una cerveza en el bar. 

Puedo afirmar sin miedo a equivocarme, que antes disfrutábamos más de la vida. 

Ahora estamos sumergidos en un bucle que en muchas ocasiones no nos deja ni respirar… Ni pensar más allá de las preocupaciones diarias. ¿Y su consecuencia? Estres y ansiedad. Enfermedades muy comunes hoy en día; enfermedades a las que no se le da toda la importancia que debemos. 

En mi entorno son muchos los que sufren, o han sufrido ansiedad/estres, yo misma la he padecido. Y con todo esto, y al querer negarme a pasar la vida medicada, quiero dar comienzo al post de hoy. Un post sobre otro aspecto beneficioso del “running”. A como a mi me ha funcionado; y a como no es necesario ser maratoniana para conseguir sus beneficios. 

Todos sabemos que cada acción, provoca una reacción. En este caso, los problemas de ansiedad provocan la búsqueda de soluciones. En este caso, actividades que ya existían desde hacía siglos se renuevan y toman otros nombres. A estas alturas es muy difícil que no hayas escuchado las expresiones “mindfulness” o “atención plena”. 

No entraré en detalles sobre esto, por que se merece un post a parte, pero diré que una de las técnicas que se te ofrece es la meditación en movimiento, o meditación andando. En mi opinión, el “running” es la versión “pro” de este ejercicio. 

En él, tienes que enfocar toda tu atención en el proceso de caminar y tu entorno; sin dejar que los pensamientos que puedan surgir ocupen demasiado tu atención. 

Y dime, ¿no es justamente eso lo que haces al correr?

Mientras corres el centro de atención es tu cuerpo y el terreno; nada más. Estás pensando qué músculo es el que te duele, lo agotado que te sientes, o lo lleno de energía que te sientes para poder correr todo el día. También centras tu atención en por dónde corres, no vaya a ser que te tropieces… Es la versión más agotadora físicamente de la meditación. Tus pensamientos no tienen hueco durante ese periodo de tiempo, tu mente esta al 100% en otra cosa. Y si por alguna casualidad algún pensamiento se cuela, pierdes el ritmo, el compás de tu respiración, eres más consciente de todo y no dejas que ese pensamiento te distraiga de la carrera. Y al acabar, tu cabeza está tan despejada y está tan relajada; que tienes un enfoque completamente diferente de todo. 

Y eso es lo que el “running” puede hacer por ti. 

Puede despejar tu mente de todos esos pensamientos que pueden contaminarte, de aquellos que te atormentan durante todo el día y no te dejan descansar por la noche. Pero correr, puede proporcionarte una vía de escape. Sin necesidad de competir. Puedes hacerlo solo para dejar las preocupaciones en el polvo del camino. Relajar la mente a golpe de zapatilla. Y si no te animas a correr… Camina y tus pasos te llevarán donde necesitas.

Pruébalo, y me cuentas.

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