Nutricionistas de panfleto

Ahora en estos meses de primavera comienza el nerviosismo por la llegada del verano. 

Empiezas a hacer cálculos y ves que ese “el lunes empiezo” se te ha ido de las manos y ya te ha pillado el toro y tienes menos lunes de los que quisieras. 

Y comienzan los remordimientos y las taquicardias y a ver las fotos del verano pasado en ibiza y a querer cortar las “lorzas” con cuchillo. 

Y aquí es cuando empieza lo peligroso. Por que aquí es cuando ponemos en juego nuestra salud.

En marzo y abril las revistas comienzan a publicar artículos mostrándote dietas muy diversas para perder una media de 3-5kg. Que si la dieta de la manzana, que si la dieta del pomelo, que si la dieta de la sandía… Junto a estos artículos ves ejercicios tonificantes del tipo “muestra ABS en 2 semanas con estos ejercicios de 10min al día”. “Culo redondo en 2 semanas sin moverte del sofá” y así hasta junio… Que ya a esas alturas ya te has dado por vencido y lo mismo hasta has cogido algo de peso en el proceso. 

Pero si hay algo peor que estos artículos son los nutricionista de panfleto. 

Yo no digo que no sean nutricionistas reales, con sus estudios y demás, pero sí que se van a lo fácil y eso a nosotros, nos puede salir caro; en todos los ámbitos. 

Os voy a trascribir mi último encuentro con uno de estos nutricionistas. (Sí, volví a caer en la trampa). 

Trabajo en un centro comercial, y en ese centro comercial hay un herbolario del que soy clienta habitual. Un día, hace ya unos meses, me fijé en un papel que decía que disponían de “asesoramiento nutricional”; pregunté a la dependienta y me lo pintó tan bien que decidí darle una oportunidad (además era bastante asequible, cosa que en realidad debió hacerme dudar). 

Cuando entré a su consulta lo primero que me preguntó cuánto era mi objetivo de peso a perder (ya con esa pregunta debí salir corriendo de allí, pero me quedé para saber más). Me pesó en la báscula y me midió. Luego nos sentamos y comenzaron las preguntas. 

Me preguntó sobre mis hábitos alimenticios, mis horarios, mi trabajo y si practicaba algun deporte. 

Le hablé de mi cambio de alimentación, soy ovolactovegetariana; de mi intolerancia a la lactosa, de mi TCA y de mis últimas recaídas… Le conté todo lo que consideré importante para hacerse una idea de lo que podría necesitar para ayudarme a ” aprender a comer”, la razón principal por la que acudía a su consulta y de la que me aseguraron cuando pregunté. Tras mi monólogo, donde sólo ella asentía con la cabeza y lo apuntaba en mi ficha; cruzó las manos sobre la mesa y me dice: 

Bien, en estas primeras dos semanas vamos a enfocarnos en perder esos líquidos retenidos. Seguro que pronto notarás cambios. Vamos a eliminar los hidratos de carbono; se suele abusar mucho de ellos… Pero no te preocupes que solo estas dos semanas. Luego los iremos incorporando poco a poco.

Aquí ella saca un folio con colorines con una dieta semanal, promocionada por una empresa de productos dietéticos. Y empieza a señalarme con el bolígrafo. 

 Para desayunar, un café (si te gusta el café) con leche desnatada…

Soy intolerante a la lactosa. 

-Bueno, pues sin lactosa, pero que sea desnatada. 

Soy ovolactovegetariana. 

 y  una lonchita de pavo y fruta…

Creo que no me has escuchado, yo… (Me corta para seguir). 

A media mañana un yogurt con una pieza de fruta. En el almuerzo, ensalada con pechuga de pavo a la plancha…. 

A estas alturas ya le había dejado hablar, decidido no volver y por supuesto no hacer caso a lo que me decía. 

Tras recitarme el menú que iba a tener durante dos semanas (en las que hubiera tenido, mucho malestar estomacal, hubiera pasado mucha hambre y hubiera acabado haciendo algo que no debo; os recuerdo lo del TCA) me mandó un liquidito que tenía que comprar para la retención de líquidos. Al menos eso, luego en las siguientes semanas hablaríamos de los sustitutivos en algunas comidas. Pronto conseguiría mi peso soñado si era obediente y hacía las cosas bien. Y me dio cita para la semana siguiente.

Os podeis imaginar, que cuando salí de la consulta, le dije a la dependienta que me borrara de la lista, que no me diera el liquidito morado ese y que me llevaba mis hamburguesas de tofu que tenía encargadas. 

Si queréis adelgazar… O más bien, educaros para comer lo que debeis; lo otro vendrá solo… No os pongais en manos de aquellos que os recomienden una barrita o dos para sustituir una comida, o un liquidito morado… 

Ni hagais caso a los emails que os ofrecen bajar una burrada de peso solo por tomar una pastillita mágica; esto no es Matrix  y no se te van a solucionar todos tus problemas con una pastillita azul. 

Acudid a gente especializada, bien formada y que OS ESCUCHEN, por favor. Sed conscientes de que está en juego vuestra salud. 

No todo en la vida viene indicado por tu IMC; no eres un número. Y lo que le puede haber servido a tu prima Juanita, no te tiene por qué ir bien a ti. 

Seamos conscientes de una vez. 


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